La vida que aprendo

Autor del libro: Carles Capdevila
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El libro consiste en unas reflexiones acerca de lo aprendido en la vida.

  • Cosas modernas para tener una vida como los abuelos de antes
    Estos días mucha gente me envia consejos de vida sana: dormir bien y las mismas horas, hacer dieta mediterránea de km 0, ejercicio físico, huir del estrés, cenar pronto, hacer cosas con las manos, que tu trabajo tenga sentido, sentirte útil. Tener tiempo para descansar, tiempo para ti. Estar en equilibrio. Ahora hacen muchos cursos para aprender esto. Los abuelos deberían nacer enseñados.
  • Que el miedo no nos paralice
    El miedo aparece disfrazado de elemento externo, pero es interno. El miedo nace en nuestro interior, somos nosotros, por eso nos cuesta tanto escaparnos. El equilibrio se encuentra en eso que llamamos con cierta prepotencia a gestionar las emociones, qué debe ser ir haciendo lo que buenamente podamos. Reconocerlo , aceptarlo, permitir que la razón lo desafie aunque tenga las de ganar siempre. Lo peor del miedo, obviamente no es el mismo. Lo peor somos nosotros porque nos puede llegar a paralizar.
  • Mirar por el retrovisor
    No pasa nada por decir más con más frecuencia que nos queremos. Mirar a alguien a la cara y decirle que estás contento de verlo o que te sabe mal eso qué pasó. Nos dejamos llevar por suposiciones, prisas, timidezas o fortalezas aparentes y a veces miramos por el retrovisor tan rápido y de forma tan disimulada que parece que no lo hayamos hecho. La vida no suspende. Ya que miramos, que se note.
  • ¿Porqué nos cuesta tanto prevenir?
    Cómo se entiende que seamos la generación más preocupada por la felicidad y la realización personal, y nos pasamos la vida escribiendo mensajes al volante, olvidando el cinturón dejando de lado cosas tan obvias como comer fruta, subir escaleras o caminar?
    Somos la sociedad de las emergencias. De los rescate. De los extremos y las adicciones. Dietas milagro, intensivos en el gimnasio, pasamos de no correr nunca a querer hacer maratones. Pero estamos cada vez más lejos del equilibrio, las rutinas, la constancia, no de manera competitiva, exhibicionista, como un reto para explicar los amigos, sino de manera relajada y con el objetivo de vivir muchos años para poder ver a estos amigos y no hablar de la vida sana sino de la vida en general que tienes por vivir cuando prácticas la vida sana cada día y en silencio.
  • Si un mal dia te derrota, ¿que pasaría con una vida mala?
    Harías bien de aprovechar cualquier día por malo lo que sea, porque recuerda que hay gente que no tiene malos días, tienen malas vidas, que hace tiempo que firma una derrota, que hace años que se ve que está expulsada, que se le cuelan en todas las colas, que le han pisado todos los derechos cada día.
  • Reformar cocina y bño con nosotros dentro
    Hacer obras implica levantar polvo y te obligan a caminar entre escombros. Pero, como lo que teníamos nos se aguanta, ya no sirve una capa de pintura, toca abrirlo todo y dejarlo bien apuntalado. Hace falta una reforma profunda que ahora nos hará sufrir pero que a la larga nos mejorará la calidad de vida y nos tendría que durar una buena temporada.
  • ¿Qué puede pasar cuando mezclas a los amigos?
    Si somos también en función de cómo nos relacionamos, compartir relaciones y provocar nuevas nos ayuda a saber quien soy a partir de observar quién te rodea. Y te miras los amigos de una nueva manera, porque los ves durante un rato con los ojos de los otros. Y la combinación te obliga ajustar las diversas versiones de ti, aparece una versión no conocida, que parece nueva, qué es la intersección de tus yos en cada uno de los ambientes. Y te reconoces.
  • Acompañar, quere, estar.
    Estar es mucho más que ser: es estar en un sitio y en un momento. Y al lado de alguien, claro. Estar en un contexto, estar en companyia, estar juntos. Somos más lo que hacemos que lo que decimos, somos más lo que decidimos que lo que pensamos, somos cuando actuamos y no cuando reflexionamos, y somos en contexto, en las relaciones. Por eso es evidente que más que personas tóxicas hay relaciones que hacen salir lo peor de nosotros, y más que personas extraordinarias hay relaciones que nos ayuden a proyectar lo mejor de nosotros.
  • Bufet libre.
    El problema de hoy en día es tenerlo todo al alcance. Antes no era imprescindible saber escoger, porque muchos no podían tomar casi ninguna decisión en su vida. En cambio hoy, con una oferta de cosas ilimitada, hay que aplicar criterios de resistir la tentación, de mentes fuertes para no convertirnos en consumidores compulsivos de lo que haya disponible.
    Educar no es esperar que los hijos no tengan ninguna oferta peligrosa, si no asumir que las tengan todas, y solo sabrán decidir si les enseñamos que los bufet pueden ser tan libres como quieran, pero la personas solo seremos libres de verdad si somos capaces de desayunar en ellos sin reventar.