Hábitos

¿Qué son los hábitos?

Un HÁBITO es la repetición reiterada de una conducta que se repite sistemáticamente formando parte de la vida misma de quien lo ostenta. Dicho de otro modo: es esa costumbre o práctica que adquirimos por la repetición constante, de tal manera que se va grabando poco a poco en nuestro cerebro hasta que llega un momento en que desaparece el esfuerzo para realizarla.

Importancia de los hábitos:

La mayor parte de las decisiones que tomamos a diario pueden parecernos producto de una forma reflexiva de tomar decisiones, pero no es así. Son hábitos. Y aunque cada hábito no tiene mucha importancia en sí mismo, con el tiempo, las comidas que pedimos, lo que decimos a nuestros hijos cada noche, si ahorramos o gastamos, la frecuencia con que hacemos ejercicio y el modo en que organizamos nuestros pensamientos y rutinas de trabajo tienen un profundo impacto en nuestra salud, productividad, seguridad económica y felicidad.
Los hábitos empiezan sin que nos demos cuenta, se instalan inadvertidamente y para cuando queremos librarnos de ellos se han convertido en rutinas inamovibles. A veces surgen de un gesto cotidiano, como la sensación de relax que sentimos al llegar a casa y encender la tele.

Cita de Aristóteles:

Somos lo que repetimos muchas veces. La excelencia no es un acto, sino un hábito.

Información elaborada a partir de:
Blog sabia vida: guía para los hábitos
Libro: El poder de los hábitos
Libro: No son las dietas,son los hábitos

Conseguir un nuevo hábito:

  • Para transformar una acción puntual en un hábito permanente, hay que seguir 3 pasos, los llamaremos las 3R:
  1. Recordatorio: Algún estímulo que nos permita iniciar la acción: un horario establecido (los lunes y miércoles de 16 a 18h) u otro evento (disparador) que desencadene este (de lunes a jueves después de cenar).
  2. Rutina: Ejecutar la acción.
  3. Recompensa: si al terminar la acción el resultado es positivo, la siguiente ocasión que se de el recordatorio, se volverá a realizar la rutina.

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  • Para crear el hábito será necesario ejecutar las 3R unas 30 veces seguidas (veces=dias/semanas/meses según la frecuencia del hábito a ejecutar). Si fallamos un día no pasa nada, seguimos , si fallamos dos o más, volvemos a poner el contador a cero. Los primeros días son los más difíciles. No esperes al momento perfecto, hazlo sin más, otro día ya saldrá mejor.
  • Si acompañamos el hábito de un horario establecido (los lunes y miércoles de 16 a 18) o después de otro hábito ya adquirido (cada días después de cenar) será más fácil cumplirlo. en cualquier caso, necesitas un recordatorio hasta que el hábito no se haya automatizado (ponte notas, notificaciones en papel o digitales, etc.). Este punto es muy importante!
  • Cocéntrate en la salida o inicio del hábito, hazo simple, sin buscar la perfección, sin pensar, tras el recordatorio, simplemente hazlo, sin más.

  • No intentes implantar más de un hábito a la vez, de uno en uno. Es mejor adquirir 12 hábtos diarios durante 12 meses, a 1 hábito por mes, que NO adquirir 12 hábitos seguidos intentándolos a la vez.

  • El cerebro guarda los hábitos (rutinas que se llevan a cabo sin pensar) en una zona llamada ganglio basal, y esto permite que disminuya la actividad de otras zonas del cerebro, como el córtex prefrontal, encargada de elaborar planes y decidir. a mayor hábito => menos fuerza de voluntad se necesita para relaizar acciones nuevas. Recordemos:
  1. La fuerza de voluntad es como una batería, se va gastando a lo largo del día (aunque se puede recargar un poco con actividades saludables como ejercicio físico, comida saludable, meditación, descanso).
  2. Los hábitos ya adquiridos consumen poca batería (fuerza de voluntad), el cerebro los lleva a cabo de manera automática, “sin pensar”.

Tu hábito se convertirá en algo automático, con el tiempo. Este tiempo tenderá a ser más breve entre más te ciñas al plan y entre más sencillo y agradable sea el hábito. Para ser realistas, —y aunque nunca quedará perfecto—, estamos hablando de meses.
Los hábitos regulares (diarios o semanales) son los que se adquieren más fácilmente. Los hábitos irregulares, o abandonar un mal hábito necesitan estrategias avanzadas.

Cambiar un mal hábito:

  • El cerebro se siente bien con los hábitos, ya que no gasta energía (fuerza de voluntad) pensando la decisión a tomar, simplemente ejecuta la rutina al producirse la señal. De esta manera, al subirnos al coche, conducimos sin pensar.
  • Pero el cerebro no distingue entre buenos ni malos hábitos, así, por ejemplo, cuando estamos estresados (señal) llevamos a cabo la acción no deseada como fumar o comer dulces, etc (rutina).
  • Para eliminar un mal hábito, la clave es identificar cual es la señal (recordatorio) que lo activa y la recompensa que obtienes, entonces es necesario experimentar con diferentes rutinas y ver si se obtiene la misma recompensa., o bien evitar que se produzca la señal que lo activa.